Gestión administrativa eficiente en las copropiedades es responsabilidad de todos

Una  gestión administrativa eficiente en las copropiedades bajo el régimen de propiedad horizontal en Colombia es responsabilidad de todos y cada uno de los integrantes de esa gran familia que hace parte de la persona jurídica.

Hacemos referencia por lo tanto al Administrador, al Consejo de Administración, al Comité de Convivencia, al Contador, al Revisor Fiscal y por supuesto a los residentes sean copropietarios o arrendatarios.

Si bien es cierto la costumbre tradicional se centra en la gestión y responsabilidad del administrador como representante legal de la persona jurídica y no la desconocemos, hemos ampliado el radar y la cobertura para llamar la atención de la incidencia de cada uno de los actores o grupos de interés que impactan las copropiedades, las edificaciones y los conjuntos residenciales de manera particular los de uso residencial o mixto.

Empezaremos el ejercicio de análisis con los residentes copropietarios: vale la pena traer a colación, refrescando un poco la memoria… cual es el inconsciente colectivo tradicional frente a la realidad de hoy.

Años atrás nuestros ancestros, bisabuelos y abuelos tenían un ideal “el pedacito de tierra” debido a que su territorialidad era rural y por tanto las costumbres y la cultura de independencia para criar a su familia, era su estilo de vida en el diario vivir.

Producto de la modernidad y en algunas áreas del territorio nacional, la violencia armada fueron la causa de la migración a la ciudad, en donde nuestros padres adaptaron el mensaje a la nueva realidad urbana: ya no era “el pedacito de tierra”, en la ciudad el mensaje era “la casita propia mijo”, cambiando la territorialidad rural y sus costumbres por una territorialidad urbana con nuevos retos, y por supuesto un área mucho más pequeña,  pero se conservaba en el inconsciente colectivo la cultura de independencia.

Sin embargo hace 70 años en Colombia, producto de un fenómeno político social, conocido como el bogotazo en el año 1948, la muerte del caudillo Jorge Eliecer Gaitán, dejó gran destrucción en la capital y miles de personas y sus familias quedaron damnificados. El Gobierno de la época tomó medidas acomodando provisionalmente a estas familias en los edificios, dando origen a una nueva realidad: la aglomeración de familias en una misma edificación.

Muy rápidamente de acuerdo a la situación social  la respuesta fue la llamada Ley de pisos para ordenar a esas familias dando origen a la Cultura de Convivencia, que aunque incipiente y muy sutil cambiaba las reglas de juego, el estilo de vida y el diario vivir, consolidándose en Colombia como el régimen de propiedad horizontal hoy vigente mediante la Ley 675 de 2001.

Así que aunque curiosamente tenemos todavía en el inconsciente colectivo grandes raíces de cultura de independencia, la  realidad hoy es una cultura de convivencia en el estilo de vida y el diario vivir que es la gran desconocida de los copropietarios y arrendatarios residentes en la copropiedades, bajo el régimen de la propiedad horizontal en Colombia.

Cultura de Convivencia el gran reto hoy

Ya ubicados en el hoy, en la segunda década del siglo XXI, Bogotá la capital de la república, según el último censo catastral del distrito el 70% de los predios es propiedad horizontal y en los municipios circunvecinos y ciudades capitales estamos llegando al 50% como predios de propiedad horizontal.

Construimos edificaciones cada día más grandes y más altas con 20 y 25 pisos de unidades de vivienda, en donde la cultura de independencia en el estilo de vida y el diario vivir ya es historia, debemos reconocer la cultura de convivencia a pesar de ser hoy la gran desconocida de los copropietarios.

La capacitación, la actualización, el conocimiento y la apropiación de la realidad social, con un espacio mucho más reducido al pasar de “mi casita propia” a lo que hoy llamamos “el apartamento”, que hace parte de un colectivo llamado conjunto residencial y cuyo eje central fundamental  es el bien común en donde la cultura de convivencia desplazó en su totalidad la cultura de independencia.

La cultura de convivencia se enmarca en la participación ciudadana, el conocimiento, la apropiación y el estilo de vida y diario vivir de una gran comunidad que vive en un espacio urbano común, conformada por pequeñas familias al interior de cada una de las unidades de vivienda o apartamentos.

Aunque la gran mayoría de población urbana hoy es residente en edificaciones y conjuntos residenciales, están muy lejos de la cultura de convivencia como estilo de vida y diario vivir.

Cultura de Convivencia en la copropiedad… que debemos hacer?

Transformar ese inconsciente colectivo a la nueva realidad hoy pasa por el conocimiento y la apropiación del reglamento interno de la copropiedad, el conocimiento de las normas y leyes que rigen la propiedad horizontal en Colombia, particularmente la Ley 675 de 2001, La Ley 1801 nuevo código de policía y de convivencia.

Teniendo muy claro que somos parte de un colectivo llamado conjunto residencial y que la prioridad fundamental es el bien común y que como copropietarios “Tomamos decisiones en la Asamblea Anual” esas decisiones nuestras que se reflejan en un “presupuesto aprobado” son la base estructural de la participación ciudadana,  cultura de convivencia y de ese estilo de vida y diario vivir.

De allí se desprende todo el desarrollo de la gestión de administración eficiente en la copropiedad, puesto que la Asamblea Anual elije un consejo de administración que representa los “intereses de todos los copropietarios” prevaleciendo el bien común.

Por supuesto que el Consejo de administración debe capacitarse para realizar una gestión eficiente como órgano consultivo y no coadministrando la copropiedad, pues si bien es cierto emite opiniones la decisión final debe ser tomada por el Administrador como representante legal de la copropiedad, en el marco de la Ley.

Se elije un comité de convivencia para que en apoyo a la administración realice un gestión eficiente de convivencia y resolución de conflictos de vecindad en donde prevalece el bienestar común de todos los copropietarios y arrendatarios residentes en la copropiedad, teniendo como base el reglamento interno de la copropiedad y el marco legal vigente.

Se nombra un contador y revisor fiscal para que hagan un control eficiente de las cuentas, los gastos y el presupuesto de operación de la copropiedad en donde prevalece el bienestar común.

Y por último se nombra un Administrador representante legal de la persona jurídica que se constituye al conformarse como conjunto residencial bajo el régimen de propiedad horizontal en Colombia, quien administra y ejecuta el presupuesto ordenado por “La Asamblea Anual de Copropietarios” y aunque su responsabilidad es gigantesca, su gestión depende de ejecutar ese presupuesto cumpliendo las reglas de juego legales, contables y sociales.

“En conclusión, en mi opinión el gran reto es transformar la comunidad residente en la copropiedad a través de la participación ciudadana, el conocimiento y la apropiación de la cultura de convivencia como un estilo de vida y diario vivir”, como consecuencia muchas de las conductas actuales que hoy generan conflictos y problemas de convivencia entre vecinos, ya no existirían y por tanto bajamos los altos índices de conflictividad en las copropiedades bajo el régimen de propiedad horizontal en Colombia.

Gracias por compartir con sus vecinos, familiares y amigos residentes en Propiedad Horizontal !!